jueves, agosto 11, 2022

Aída Holguín Baeza, Buzón

La Tierra, el medio ambiente y la triple emergencia planetaria

A modo de alerta y concientización, las ONU refiere que la Tierra se está enfrentando a una triple emergencia planetaria.

Una triple emergencia que consiste en que, a nivel mundial, el clima se está calentando a un ritmo demasiado rápido para que las personas y la naturaleza se adapten, hay una importante pérdida de hábitat y otras presiones sobre la naturaleza que han conllevado a que aproximadamente 1 millón de especies estén en peligro de extinción, y la contaminación continúa envenenando el aire, la tierra y el agua de nuestro planeta.

Dicho con otras palabras, son graves daños causados al medio ambiente que -sin necesidad de que lo advierta la ONU- se ven, se sienten y se palpan de una u otra forma; y aunque sea en mayor o menor grado -según la región o zona en la que uno vive- reflejan la ya mencionada triple emergencia.

Es en ese contexto que, en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, las Naciones Unidas reiteran enfáticamente que, para salir del atolladero en el que estamos metidos, es urgente y necesario proteger y restaurar nuestro planeta; y con mayor razón, considerando que “en el universo hay miles de millones de galaxias, en nuestra galaxia hay miles de millones de planetas, pero sólo hay una Tierra”.

Entonces, para salir del atolladero, lo que se requiere es que, además de que los Gobiernos pongan en marcha políticas públicas concretas en materia ambiental y, específicamente, en lo relativo a la protección y restauración del medio ambiente, desde lo individual, lo colectivo y lo social reflexionemos tomemos conciencia de la gravedad de la problemática, y actuemos en consecuencia porque es nuestra responsabilidad.

Que la buena noticia es que las soluciones y la tecnología existen y cada vez son más asequibles, dice la ONU. El detalle es que si seguimos sin tomar conciencia de lo que está sucediendo y no actuamos para detenerlo, el mundo en el que vivimos se seguirá deteriorando y cada vez será más difícil resarcir los daños.

El meollo del asunto es, pues, que entendamos que hay una sola Tierra, que esa sola Tierra, nuestra tierra, se encuentra en situación de emergencia y que el tiempo para salvarla se está acabando. Entender pues que, para salir del atolladero, es necesario -como bien lo recomienda la ONU- transformar las economías y sociedades para hacerlas más inclusivas, más justas y más respetuosas con la naturaleza; y así, pasar de dañar el planeta a curarlo.

En resumen, la ONU advierte sobre la necesidad de acciones urgentes para abordar problemas apremiantes en materia ambiental, haciendo que la noción ‘Una sola Tierra’ -lema de la Conferencia de Estocolmo de 1972- y su enfoque sobre una vida sostenible en armonía con la naturaleza sean tan pertinentes como siempre.

En esta ocasión, concluyo parafraseando lo dicho por la política y ecologista keniana, ganadora del premio Nobel de la Paz, Wangari Maathai: Nos debemos a nosotros mismos conservar el medio ambiente para que podamos legar a las generaciones venideras un mundo sostenible que beneficie a todos.

Aída María Holguín Baeza
laecita@gmail.com