22 septiembre, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Mexicali, Caléxico, ciudad juárez y el tratado de 1944 con usa (Primera parte)

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Isaías Orozco Gómez.

La Madre Naturaleza, Pacha Mama (Inca), Tláloc (Náhuatl) con sus ya varios días de favorecernos con sus bienhechoras lluvias, que hasta el momento cubren casi un cincuenta por ciento en promedio del vaso de las presas de nuestro estado, nos han permitido repensar el reciente “conflicto” –que no es de ahora– por la distribución regional, estatal, nacional e internacional del agua que captan y almacenan La Boquilla, la Francisco I. Madero (Las Vírgenes) y el Granero.

Aunado a eso, para mayor tranquilidad y reflexión más objetiva de tan sentido asunto, se acabó y no tuvo razón de ser, el grotesco, sino es que absurdo  pretexto del proceso politiquero y electorero 2020-2021 que abrió y cerró casillas comiciales el domingo 6 de junio del año en curso, originando el ‘conflicto de Boquilla’. 

Revisando algunos libros de nuestra biblioteca y hemeroteca familiar, centralmente en el área histórica; específicamente en lo relativo a Chihuahua y los tratados internacionales en materia del agua, encontramos que:

Aquí, en el estado, escurren anualmente 11,800 millones de metros cúbicos (Mm3), de los cuales salen 7,500 Mm3 a los estados de Sonora, Sinaloa, Coahuila, Tamaulipas y USA. En el país vecino escurren 897 Mm3, de acuerdo con el tratado sobre Distribución de Aguas Internacionales entre EUM y USA, publicado en el DOF el 14 de noviembre de 1944.

Sobre el aprovechamiento binacional del AGUA, PAZ, AMISTAD Y LÍMITES, después de la Guerra de Independencia, se  han  firmado los siguientes pactos: Tratado de Guadalupe Hidalgo del 2 de febrero de 1848; Tratado de Límites firmado en la ciudad de México el 30 de diciembre de 1853; Tratado del 12 de noviembre de 1884 para evitar las dificultades ocasionadas con motivo de los cambios que tienen lugar en el cauce de los ríos Bravo (Grande) y el Colorado; Convención Internacional de Límites establecida y suscrita en Washington, por los EUM y los USA el 1 de marzo de 1889; Convención entre los EUM y los EE.UU. para la equitativa distribución de las aguas del Río Bravo (Río Grande), del 2 de mayo de 1906. Documento que fue elevado a rango de decreto por Porfirio Díaz, publicado el 16 de enero de 1907. 

En relación con la imperiosa necesidad del agua, los poblados, los principales centros urbanos de la frontera norte, construidos en  la línea divisoria con los Estados Unidos, por décadas sufrieron las de Caín, preponderantemente Tijuana,  Mexicali (México-California) y Caléxico (California-México); poblaciones estas bautizadas con nombres compuestos, para que así, hermanadas, creciesen en la historia con un destino común. Siendo a principios del S. XX,  una y la misma aldea, integrada por casuchas miserables; separadas únicamente por la línea divisoria.

Queda asentado,que para bucaneros, piratas, aventureros y para los gambusinos buscadores de oro, de la Alta California, concentrados en San Francisco, lo del vital líquido no era prioritario. Máxime, cuando ellos estaban a millas y millas de distancia de la franja fronteriza del sur; así como: lejos, muy lejos del desierto de Yuma, Indio, Valle Imperial… ¿La agricultura? La desestimaban como lo hicieron los españoles buscadores de El Dorado en el siglo XVI.

Sin embargo, no faltaron pioneers “gringos” que veían en las tierras aluviales que los milenios trajeron al Valle, magnificas posibilidades para el cultivo de la tierra. Sólo faltaba desviar el agua hacia los lares del Valle Imperial. Tales fueron los casos de Mr. Wozencraft a quien se le consideraba  loco por sus proyectos hídricos;  y el de Mr. Charles Robinson Rockwood, quienes por varios lustros, pidieron a sus gobernantes, desviar las aguas del Colorado hacia Mexicali y  el Valle Imperial.

Rockwood, quien por razones de trabajo se aleja y radica unos años en Puerto Rico, regresa para seguir gestionando y que ahora, al llegar con su obra hidráulica al Barranco del Álamo, encuentra un nuevo obstáculo: por razones de nivel, el canal que ha de llevar las aguas al Valle Imperial tiene que pasar forzosamente por México.

Es en Mexicali, cuando Rockwood le plantea al Gobierno Porfirista tal traba. Por lo que en 1896 el Gobierno Mexicano le autoriza para que pase el agua por nuestro territorio, con la condición de que la mitad sea entregada, en Mexicali, a los agricultores mexicanos. Así fue como nacieron y se consolidaron: Mexicali y Caléxico.

Lamentablemente no vivió el citado ‘civilizador’ para ver el término de su ideal. El agua llegó al Valle Imperial en 1902; la mitad correspondiente a México empezó a entregarse dos años después.

Sobre la pertenencia de los ríos, existen desde hace siglos, derechos legales y derechos humanos. Los USA Invocando los derechos legales,  se sintieron dueños del Colorado, principalmente porque la zona de captación de ese cauce – 630,000 kilómetros cuadrados– está en territorio gringo.

Tiene el Río Colorado, una longitud de 2,730 kilómetros. A lo largo de 2,540 kilómetros por las entidades estadounidenses de Wyoming, Colorado, Utah, Nuevo México, Nevada, California y Arizona; en unos 30 kilómetros es frontera con México, y  los 160 kilómetros restantes nos pertenecen totalmente.

Se impone hablar simultáneamente del Colorado y de otro río que también nace en los USA: el Bravo, que corre raudo hacia el sur, hacia nuestro país; pero que al llegar a CIUDAD JUÁREZ, en lugar de internarse en nuestro territorio, cambia de dirección hacia el Golfo de México y… Continuaremos en la segunda parte.   

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