20 mayo, 2022

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México: Democracia que muere

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Opinión.

El año pasado, con una democracia ya muy defectuosa, México estaba camino a la hibridez. Hoy, lamentablemente, ya llegó a la hibridez.

De acuerdo con el informe Índice de democracia 2021, elaborado por la Unidad de Inteligencia de The Economist (EIU, por sus siglas en inglés), México ya cayó en la clasificación de países con régimen híbrido; es decir, ahora forma parte de los países que tienen algunos componentes de la democracia y otros del autoritarismo.

Sobre este estudio anual, resulta necesario recordar que mide 60 indicadores agrupados en cinco categorías (proceso electoral y pluralismo, libertades civiles, funcionamiento del gobierno, participación política y cultura política) y, basada en puntajes, determina el nivel democrático de cada país, clasificando sus regímenes en democracia plena (puntuación mayor a 8), democracia defectuosa (puntaje mayor a 6 y menor o igual a 8), régimen híbrido (puntuación superior a 4 y menor o igual a 6) o régimen autoritario (puntaje igual o menor a 4).

En ese contexto, como ya se dijo hace un año en este mismo espacio de análisis y reflexión, es cierto que desde el 2006, año en que la EIU inició la medición de las condiciones de la democracia en todo el mundo, México siempre estuvo clasificado como un país con democracia defectuosa que no había llegado ni a los 7 puntos; sin embargo, hasta el 2013 hubo grandes avances (puntuaciones entre 6.90 y 6.93). Fue a partir del 2015 cuando la democracia comenzó a retroceder (6.55 puntos), para el 2018 ya había caído a niveles preocupantes (6.19 puntos), y en el 2020 cayó mucho más (6.07 puntos).

Hoy, 15 años después de la primera medición, México ha llegado al nivel más bajo: 5.57 puntos; puntuación que evidencia significativa y contundentemente que la democracia está muriendo en México. Y en ese sentido, el estudio resalta que la transición de México al régimen híbrido no solo indica una mayor erosión de la democracia, sino que, considerando el aumento de la violencia de los cárteles, los constantes ataques del presidente López Obrador contra el INE y los medios de comunicación, su intolerancia ante la crítica y la baja confianza de los mexicanos en las instituciones, es probable que el deterioro de la democracia se acentúe a medida que se acercan las elecciones presidenciales del 2024.

El asunto es que, con ese escenario, queda más que demostrado lo acertado de los planeamientos de Steven Levitsky; especialmente, en lo referente a que la trágica paradoja de la ruta electoral hacia el autoritarismo es que los asesinos de la democracia usan las mismas instituciones de la democracia, de manera gradual, sutil e incluso legal, para matarla.

A modo de resumen, en esta ocasión concluyo citando lo dicho alguna vez por el poeta y periodista argentino, Juan Gelman: Pareciera que se ha instalado todo un sistema para recortarnos el espíritu, para convertirnos en tierra fértil de autoritarismos. Y hay una especie de acostumbramiento, que es lo peor que le puede pasar al ser humano.

Aída María Holguín Baeza
laecita@gmail.com

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