domingo, agosto 14, 2022

Buzón

Octavio Paz, el poeta famoso, poco leído

El 31 de marzo de 1914 llegó a este cavernícola (perdón por el término, pero como se trata de un poeta, hay que emplear, se permite hacerlo, vocablos que parezcan fenomenales mismos, que al fin de cuentas son reales) mundo el conocido y no tan conocido Octavio Paz. Ya a muy temprana edad, este célebre literato comenzó a publicar sus poemas; fue en 1931 en la revista Barandal. Muy joven ya dirigía las revistas Taller en 1939, e Hijo pródigo, en 1943.

Decía que conocido y no tan conocido, porque a pesar de sus grandes obras, relativamente lo conocen muy pocos. En varios de sus libros se anota, que el tiraje fue de tres mil ejemplares, mil ejemplares, y si hace usted memoria sobre cuántas personas en México saben leer, pues dice, ¿cómo es posible que de esa manera, con ese número de libros fuese a ser conocido, a ser leído tan insigne personaje, Premio Nobel de Literatura en 1990?

Se cuenta que en España se relacionó con intelectuales y con el autor del libro “Veinte poemas de amor y una canción  desesperada”,  Pablo Neruda, nacido en Parral Chile, quien también muy joven se dio a conocer en el mundo literario, como fue en el caso de esta obra aludida, que según se dice, fue concebida a sus veinte años de edad. Lector y viajero incansable, Paz consiguió la beca Guggenheim y se fue a Estados Unidos por un año. En 1945 se va a París como integrante del Servicio Exterior Mexicano. Adicto por decirlo así, al marxismo, dejó por un tiempo esta ideología, al entrar en contacto con los poetas surrealistas.

El surrealismo, como se sabe, fue un movimiento nacido en Francia a partir del dadaísmo, y que se desarrolló en las primeras décadas del siglo XX. El surrealismo se refiere a lo que está sobre o por encima del realismo, de la realidad y también trata de lo que se sueña, que a veces no se comprende con términos habituales. Los poetas surrealistas, por eso se dice, que utilizan todo tipo de imagen. Octavio Paz hizo una gran amistad con André Breton, el principal impulsor del movimiento.

Entra las obras más conocidas de Paz, están Libertad bajo palabra, El laberinto de la soledad, ¿Águila o sol? El arco y la lira, Ladera este. En el ensayo Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, analiza a profundidad la vida y la obra de la célebre poeta; y le restituye su sitio preponderante en la cultura hispánica. También se esmeró,  en momentos sentidos como colega sin envidias, en  restituir el lugar de otros grandes poetas como Rubén Darío, Luis Cernuda y Rafael López Velarde.

Fue un gran traductor de autores franceses, ingleses, portugueses, chinos, suecos y japoneses. Con El laberinto de la soledad, realizó un ensayo profundo, acucioso de cómo somos los nacidos en este país. Es un análisis puntual de la psicología y actuar del mexicano, a través de las más importantes etapas históricas En El ogro filantrópico, analizó la apabullante presencia del Estado en las sociedades del siglo XX, incluida la nuestra desde luego. El estado es un dictador, pero paternal, eso en sí argumentaba El ogro filantrópico.

El primer libro que leí de Paz en mis años mozos fue Ladera este, escrito durante su estancia como embajador en la India, cargo que por cierto dejó con motivo de la matanza de Tlatelolco de 1968. Muchos dicen que fue un acto sincero de su parte, al reprobar así el régimen fascista de Díaz Ordaz; otros, como el propio presidente aludido, expresaron que fue por ejercer presión para obtener poder político.

Como haya sido, pero yo me quedó con su descubridora poesía del ser humano y su circunstancia.

¡Y debo lamentarme, de que no haya sido leído por muchos, no obstante ser citado por tantos!