24 junio, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Oye: te hace falta, nos hace falta leer!

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Mario Alfredo González Rojas.

El 23 de abril es el Día Mundial del Libro, a partir de 1996, según determinó la UNESCO. Es la ocasión para alentar a la gente a que confíe en la lectura de los libros como una medida de cultivo personal, partiendo del deleite de encontrar conocimientos. Se escogió ese día porque el 23 de abril de 1616 fallecieron dos grandes escritores, que nos dejaron obras imperecederas.

Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare, dejaron de existir coincidentemente en esa fecha; el primero nació en España, el 29 de septiembre de 1547, el segundo, en abril de 1564, en Reino Unido. Así como no se ha precisado el día de nacimiento de Shakespeare, hay escasez de datos de su vida. Sin embargo, lo importante es que existe una vasta y brillante obra adjudicada al inglés. Recomendemos leer, de Cervantes, El ingenioso Quijote de la Mancha; de Shakespeare, Hamlet, Otelo. De entre el vasto mundo de estos dos genios, a propósito del Día Mundial del Libro, que es también de los Derechos de Autor.

Desafortunadamente, según el INEGI, sólo 3.4 libros en promedio, leen los mexicanos al año, lo que nos refleja un panorama muy bajo de preparación. Los datos que reporta el INEGI, son de plano desalentadores, e informa además, que únicamente dos de cada diez lectores comprenden totalmente el contenido que leyó. Los alemanes leen cinco libros, mientras los peruanos, sólo el 0.86 de un libro al año. En Finlandia se leen 47 libros, en España, diez. ¡Qué tal, eh!

No olvidemos que el nivel de aprovechamiento en la escuela deja mucho que desear, como es el hecho de que en español andamos muy mal. Francamente los niños y los jóvenes andan bajísimos en este renglón: simplemente no se entiende cabalmente lo que se lee. Usted le encarga a un alumno que le resuma un texto, y hay que ver lo que se entiende. El muchacho escoge trocitos del texto, sin llegar muchas veces al corazón del contenido.

Hace tiempo me decía un profesionista, por cierto con grado de maestría, que él no traía el chip de la inclinación a la lectura, y que no pasaba por su cabeza ir a la librería a comprar un libro que no fuera de texto obligatorio para su carrera. O sea, a muchos no les nace el gusto por la lectura, que viene a ser el primer paso, fundamental, para buscar el cultivo de nuestro ser.

No es nuevo decir, que se empieza a leer por gusto, al margen de la lectura obligada de los libros de texto, cuando estamos en la escuela; y sin ese gusto, ese sabor que tiene el conocimiento, no habrá nunca amor por los libros. En esta realidad, no hay que descartar la idea de recomendar un libro, siempre que valoremos la oportunidad de hacerlo. Hay obras que pueden motivar a alguien a sentir,  el ferviente deseo de leer un segundo libro.

Así como lo malo se pega, también lo bueno. Yo creo que es como sembrar un árbol…nos beneficia a todos.

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