20 septiembre, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Paciencia ante la pandemia

3 min read

Por Benito Abraham Orozco

— A la fecha se ha cumplido más del año en que se presentaron en el mundo los primeros casos de personas contagiadas por el Covid-19, y estamos por llegar a los doce meses de que en nuestro país se tomaron oficialmente medidas para resguardarnos en nuestros hogares (a quienes pudiéramos hacerlo), entre otras más.

Al principio había el temor del contacto con las personas ajenas al hogar, lo que evitaba que saliéramos a la calle sin ser estrictamente necesario, pero poco a poco nos hemos ido relajando en los cuidados. Claro que también hay quienes han venido sosteniendo y promoviendo que el virus no existe, e irresponsablemente no observan las medidas correspondientes, exponiéndose así ellos mismos y a las personas con quienes interactúan.

Cómo olvidar que para las vacaciones de Semana Santa del año pasado, mientras una gran mayoría teníamos la preocupación y la ocupación por no contagiarnos, veíamos en las redes sociales algunos lugares que estaban llenos de visitantes, como fue el caso de la población de Creel en la sierra tarahumara. Eso ha seguido ocurriendo en fines de semana y también en periodos vacacionales, aunque ya con un poco más de vigilancia y exigencia de las autoridades.

Es entendible el deseo de que la vida siga su curso como era antes de la pandemia, pero estamos en una etapa en la que al parecer ya se va a resolver considerablemente dicha problemática. Después de estos largos meses en que hemos tenido que sacrificar nuestra cotidianidad, qué nos cuesta ser pacientes y responsables unos meses más en lo que se va aplicando la vacuna a la población en general.

Se ha tenido la perdida de seres queridos, a quienes se les ha tenido que despedir con un acompañamiento sumamente limitado de personas. El sufrimiento de esas personas contagiadas y de sus familias ha conmovido a la sociedad. El patrimonio de muchas personas se ha visto mermado, ya sea por haberse realizado erogaciones para atender a un enfermo, o por haberse quedado sin empleo.

Así como ha habido personas inconscientes que piensan que ellas no se contagiarán y deliberadamente andan haciendo su vida normal, también está el caso contrario de aquellas personas que por el tipo de trabajo o actividades que llevan a cabo, o ante la falta del primero, tienen que arriesgarse a salir de casa con el temor infectarse y de infectar a sus familias. Mención especial merecen médicos, enfermeras, paramédicos, laboratoristas, personal de limpieza, etc., cuyo trabajo necesariamente es de alto riesgo de contraer el coronavirus.

Las estadísticas relacionadas con enfermos y fallecidos han tenido un comportamiento muy variable, contándose con mediciones nacionales y estatales que imponen colores a los semáforos que regulan las actividades de la población. Las decisiones sobre el particular han sido ampliamente cuestionadas, señalándose que más que obedecer a aspectos de salubridad, se obedece a intereses de carácter económico.

La disminución en las actividades diarias y en los espacios para convivir, han generado cierta desesperación y fastidio, pero ahí es donde debemos ser creativos y aplicarnos en encontrar sano esparcimiento en beneficio de mente, cuerpo y espíritu. Por ejemplo, si estamos en posibilidad de ayudar a quienes se han visto afectados en estos meses, indudablemente la satisfacción personal será mucha, generándose buenas vibras para propios y extraños, sin necesidad de “cacarear” tan noble acción.

Independientemente del actuar positivo o negativo de los demás ante la pandemia, lo cierto es que está en nosotros mismos el que podamos salir lo mejor librados posible, para lo cual debemos seguir observando responsablemente las medidas de prevención correspondientes, y teniendo la paciencia necesaria por unos cuantos meses más.

El Devenir. Derechos reservados 2021 | Newsphere by AF themes.