18 septiembre, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Recordando los inicios triunfales de la Cuba libre; así es la vida

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Mario Alfredo González Rojas/

Hace años en el mundo de ilusiones de los jóvenes bien intencionados y soñadores, se creía que el socialismo podría ser una opción más humana para muchos países. La Revolución cubana influyó mucho para abrigar ciertas esperanzas, de mejorar la situación en diversas naciones, si se propagaba el socialismo.

Nada más lejano que la realidad que ahora viven los cubanos. Eran los tiempos de las lecturas de autores soviéticos, como Nikolai Ovstroski, quien escribió “Así se templó el acero”; Boris Polevoi, con su “Un hombre de verdad”; Máximo Gorki con “La madre”; etc. Eran grandes obras narrativas. También nos entusiasmaba Evtuchenko, el poeta soviético.

Era común platicar entre camaradas, sobre la filosofía de Marx, Engels. Los conceptos duros, rígidos del socialismo que nos atraían eran los relativos a: la lucha de clases, la propiedad de los medios de producción, etc. Circuló mucho entre los amigos, el libro “Fundamentos de filosofía”, de Afanasiev, que nos parecía muy objetivo, realista, para no seguir tan enamorados de la filosofía idealista clásica alemana. Bueno, llegábamos a decir sintéticamente, que la filosofía de Carlos Marx, era la filosofía del estómago, la que se refería a las grandes necesidades sociales.

El bloqueo gringo a la isla nos parecía algo monstruoso y sí lo era. Aplaudimos la postura de México, de no secundar el bloqueo ordenado por John Kennedy; el discurso de Adolfo López Mateos fue claro, y desde luego no bien visto por nuestros vecinos del Norte. A los pocos días que entró triunfante Fidel Castro a Cuba, ya sentado en el poder, dijo: “mañana se me van los estudiantes a sus escuelas y los trabajadores a cortar caña”, en alusión este segundo mandamiento, a la producción tradicional de la isla, sin descuidar desde luego los demás renglones del trabajo.

La derrota de los cubanos de Miami, en Playa Girón, apoyados por los norteamericanos ante las fuerzas de la “revolución”, animadas por Castro en persona, supieron a gloria en varias regiones del mundo, celosas de la autodeterminación de los pueblos. Eran los comienzos, pero el patriotismo no da siempre para comer, si algo anda mal en el sistema.

En el famoso libro que mencioné de Afanasiev, está muy clara la definición, de que, “la práctica es el criterio de la verdad”. Y en esa perspectiva, se pensaba que la teoría marxista – leninista no iba a fallar.

Entonces Cuba empezó a destacar en distintas áreas del desarrollo. Se impulsó mucho lo concerniente a la salud, la educación, el deporte. Por ejemplo, salieron del país los deportistas profesionales, al establecerse sólo el deporte amateur. ¿Se acuerda usted, que entonces llegaron a México los boxeadores, Ultiminio Ramos, “Mantequilla” Nápoles, Babe Luis? A propósito, uno de los pugilistas migrantes, Luis Manuel Rodríguez, perdió una pelea y la vida ante el norteamericano Emile Grifith.

Mexicanos iban a Cuba a estudiar pos grados en educación, derecho, etc. También mexicanos y no mexicanos acudían a atenderse con médicos de aquel país.

Ahora la situación se ha tornado cada vez más difícil en lo económico, en lo que el bloqueo tiene mucho que ver. Es tiempo de que se abra más al mundo el sistema socialista cubano, no hay de otra. El gobierno estadounidense pone sus condiciones, es natural, es el poderoso, pero hay que llegar a acuerdos, no importa que la filosofía socialista pierda peso. Se trata de un intrincado panorama que sólo los expertos atinan a definir para llegar a un arreglo. ¿Cómo desbloquear? Esa es la cuestión.

Y que los sueños de libertad y justicia no se pierdan.

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