24 junio, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Reflexión sobre Día del Trabajo; carga histórica negativa del empleador permite abusos a la inversa

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Lourdes Díaz López.

¿Qué podemos reflexionar los trabajadores respecto a este día?, los derechos del trabajo, sí. Pero también como empleados qué hacemos para ser un buen elemento para aquellos que nos dan la oportunidad.

Intentando se congruente con este asunto de que todos merecemos la oportunidad, contraté ayuda doméstica a distancia de una mujer indígena. Sin embargo, veo la dificultad que representa tanto para ella como para mi que no entiende casi el español, ella nunca había estado en una ciudad ni tampoco había trabajado en nada. Así que prácticamente para que pueda ser realmente una ayuda, si no estoy ahí con ella diciéndole paso a paso y con lenguaje corporal, no hace las cosas.

Además de pagarle el sueldo promedio que ganan las empleadas domésticas, muy similar al salario de maquiladora, le otorgué las tres comidas diarias y alojamiento, su habitación privada con baño y televisión. Sin embargo, ha sido una lección del cómo debemos prepararnos para el trabajo, a diario que la veo batallar muchísimo para entenderme, veo que seguramente los mexicanos que van al extranjero, sufren lo mismo por el idioma, pero ellos, ahí están, luchando por aprovechar la oportunidad, pero, ¿hasta dónde se nos debe tolerar esta falta de entendimiento?.

Mi ayudante de casa se levanta y si no le digo que cuando empieza la jornada no solo es para levantarse a sentarse y que haga a b, c, d, no hace nada, se sienta en la sala de la casa y literal, se pone tan cómodamente que con frecuencia ahí está, grotescamente dormida en cualquier horario del día.

Le pido que me lave los baños, pero debo ponerme yo a hacerlo con ella, o no lo hace, si le pongo a deshebrar la carne de la comida, también, si hay que lavar, tampoco me ha entendido cómo usar la lavadora así que solo se limita a tender la ropa. Si le pido que haga alguna cosa y no la hace le pregunto qué pasó ¿por qué no hiciste tal cosa? me voltea a ver y para todo me responde “ave” para decir “no sé”.

En mis días menos duros del trabajo cotidiano siento empatía y me pongo a ser la maestra del empleo doméstico, en otros días, me parece gracioso, en ocasiones me da ternura, pero en otras, si yo he tenido un mal día, agota mi paciencia y siento que debo buscar a alguien que realmente me reduzca mis horas activas que rebasan por mucho las 12 horas del día, y en teoría esa ayuda doméstica era para bajarle carga a mis responsabilidades diarias.

Cómo puedes emplear a alguien para que limpie tu casa, se encargue de la ropa o te ayude con la comida si ninguna de las tres cosas sabe hacer. Lo mismo ocurre con cualquier otro trabajo profesional, ¿cómo esperamos que nos contraten para algo que no sabemos desarrollar? ¿hasta dónde estamos listos para responder por lo que nos corresponde hacer? El trabajo y las oportunidades, tarde o temprano ahí estarán, en algún momento se abrirá alguna puerta, pero, ¿hasta dónde estamos listos para tomar las oportunidades?, ¿tenemos la preparación?, ¿entendemos suficiente lo que se espera de nosotros?. No siempre se trata del jefe o el sistema abusando del trabajador que desde luego que existen situaciones laborales donde se violentan los derechos. Sin embargo, ¿en cuántos casos no ocurre a la inversa? y no existe algún organismo que defienda al patrón ni tampoco que oriente al empleador en cómo solventar situaciones de abusos de sindicatos, de abusos de confianza de trabajadores con el patrón, de personas que se andan saltando de un trabajo a otro y a cada patrón que tienen han demandado por despido injustificado cuando la realidad es que a todos les colmó la paciencia por no cumplir con su parte o en el peor de los casos, esos empleados que infinitamente  se inventan incapacidades y la creatividad que tienen es tanta que de algún modo u otro logran conseguir el documento oficial de incapacidad sin estar realmente enfermos.

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