domingo, agosto 14, 2022

Buzón, Luis Javier Valero

Si Loret es el “golpeador” ¿Quién se lo mandó, presidente?

La crítica es un ingrediente básico en las democracias (…) el ejercicio del poder requiere miradas críticas y requiere ejercicios que no resultan simpáticos al poder, eso es parte de la naturaleza democrática”: Carmen Aristegui.

Son brutales las palabras del presidente López Obrador, lanzadas en el curso de los últimos días en contra de dos periodistas -Carmen Aristegui y Carlos Loret de Mola- a propósito de los reportajes acerca de las residencias de su hijo mayor, José Ramón.

Son inaceptables sus excesos verbales, además de que se encuadran, algunas de sus acciones, en la comisión de presumibles violaciones legales.

Convertido, por decisión propia, en el ente que determina cuál medio está con el pueblo y cuál no, pues asume que el pueblo lo ha ungido, también para esa tarea, según sus propias declaraciones; en el definidor de que deben, o no publicar los medios de comunicación, el presidente se ha lanzado en una airada ofensiva en contra de los periodistas que lo critican.

Furioso, llegó a niveles inaceptables para una sociedad democrática. 

Incapaz de detener la avalancha de críticas desatadas, no porque el reportaje de Mexicanos Contra la Corrupción (MCC) hubiese revelado la comisión de corruptelas por su hijo mayor y/o su nuera, Carolyn Adams, pero que sí demostró la posibilidad cierta de que estemos frente a un probable conflicto de interés entre ellos y el ex ejecutivo de una empresa proveedora de Pemex, lo que afectó seriamente la imagen de honestidad del presidente, por un lado, pero por otro, el hecho de que la mayor de las descalificaciones a su discurso de austeridad -lanzado no tan sólo en la esfera pública, sino en la vida privada, y no sólo de los funcionarios públicos, sino en general de la población cuando hace llamados a tener solamente un par de zapatos- provino de la parte más íntima de su familia.

Ya no se trató de los hermanos, o de la prima, de los cuales no se responsabilizó en su discurso inaugural, sino de amero adentro, porque José Ramón no solo es su primogénito, sino que ha sido a lo largo de los últimos años uno de sus operadores más fiables; tanto, que en la campaña presidencial del 2018 fue el encargado de ella en el importantísimo Estado de México.

Pero el presidente se metió a un terreno por demás arriesgado, porque, una y otra vez ha acusado a Loret de Mola de ser un golpeador, un mercenario y si esto es cierto -en las concepciones presidenciales- significaría, entonces, que es el encargado de golpear al presidente. 

¿Por parte de quién, presidente?

Una posible respuesta la podría haber otorgado el presidente en la conferencia del viernes cuando mostró las supuestas fuentes de financiamiento del periodista en 2021.