26 mayo, 2022

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Sobrada Soberbia de López Obrador

13 min read
Por Ernesto Salayandía García.

¿Quieres conocer a Andrés? Vive con él un mes.

El Presidente de México, en su diario vivir de su quehacer gubernamental, imprime su sello personal , un estilo, propio, similar al padrino de padrinos de un grupo de Alcohólicos Anónimos, que ha ido puliendo, gracias a sus intervenciones publicas emitidas, prácticamente todos los días en su show personal, conocido como “La mañanera”,  esta práctica, aunque, no del todo, ha pulido ese estilo, lleno de muletillas, los tics nerviosos, la rigidez facial, sus expresiones de odios, así como los ademanes autoritarios y tajantes que usa, cuando se irrita. Que no es rara vez, su lenguaje corporal, es tenso, expresa un claro y profundo resentimiento con  la vida, pocas veces se le ve reír con alegría y naturalidad, destila amargura y resentimientos tanto orales como faciales, es informórmal, se luzca en la tribuna con sus simpatizantes ahí presentes, por no decir “paleros” y se siente como pez en el agua, cuando la verdad de las cosas destila veneno ante propios y extraños, esta tradición de usar demasiado tiempo en cámaras y micrófonos, es, al parecer su propia tumba, la rutina, su monotonía y sus amarguras, le roban el posible rating que pudiera ganar, la decadencia a la embestidura presidencial, es palpable,irreveresible y la caída por demás, drástica,gestando el efecto bumerán de   los que escupen  para arriba, no lleva un guion, comete sendos errores por el desbordamiento emocional, en un instante, tiene la habilidad de engancharse con cualquiera, acreditando una y otra vez, que es un enfermero emocional lleno de ira

La marcha de todos los egos

Caso contrario a lo que sucede en Alcohólicos Anónimos, la Tribuna se Andrés  Manuel, no es un termómetro del ego, no produce el egoreductor como en  AA, es el  clarín que impulsa de marcha de todos los egos y los defecto de carácter, respalda algo muy común en el Presidente, como son las mentiras, las contra dicciones, el dolo, su sed de venganza, el hostigamiento, la critican igual, la ridiculización, sin temor de caer en la provocación, en el  hostigamiento, no importa de quien se trate, la tribuna es para destilar odio, poner apodos burlones de sus enemigos, maneja, calificativos, descalificativos, tira caca a diestra y siniestra a  sus adversarios, se le facilita sentenciar, procesar y enjuiciar, sus ataques llevan un tinte de dolo que el maquilla sutilmente de inmediato  pierde debido a que es mecha corta,.- Así  como digo  una cosa, digo otra, muestra  sus miserias espirituales, la ausencia de ética, honestidad, humildad y confirma, una y otra vez, que es un verdadero enfermo emocional, iracundo, explosivo, mecha corta, provocativo, intimidador y nada decente, ni prudente, un ser, explosivo, violento, vengativo, amargado e imprudente. – Como amigo, tengo defectos, como enemigo, soy casi perfecto.-

Quien te hace enojar, te gobierna

Las emociones se desbordaron, después de un reportaje de Loret de Mola, difundido en  latinus, López Obrador se sintió ofendido, indignado, agredido 

Debido a que el periodista demostró que la llamada casa gris, era el producto de jugosos favores para el dueño de la casa, La mansión de un alto ejecutivo petrolero, proveedor de PEMEX.

La casa gris del ingobernable José Ramón

En fotografías compartidas en Instaran, Carolina Adams mostró detalles de una residencia que ella y José Ramón habitaron en Texas desde la segunda mitad de 2019 y parte de 2020. Su ubicación era un enigma. Hasta ahora. La permitió identificar que esa residencia, construida sobre un terreno de 2,500 metros cuadrados, está ubicada en Yak Estatus, la más exclusiva y privada zona del fraccionamiento Jacob Reserve, rodeada por el bosque estatal William Goodrich Jones, entre las poblaciones texanas de Conroe y The  Woodlands.  La residencia se cotiza comercialmente hasta en un millón de dólares, lo que equivale a alrededor de 20 millones de pesos, según información de agencias de bienes raíces consultadas. En las descripciones y fotografías compartidas por las agencias se detalla que la lujosa vivienda tiene 447 metros cuadrados de construcción, cuenta con finos acabados en piedra y madera; cuatro habitaciones, cuatro baños completos, tres lugares de estacionamiento, amplias cocina y sala de estar, así como amenidades que incluyen bar, sala de juegos y hasta sala de cine. Sin embargo, el foco central de la residencia es una alberca al aire libre de 23 metros de largo, ubicada en su enorme patio trasero, con vista al bosque que se encuentra a espaldas de la residencia. El sitio TruePeopleSearch, que cruza información de distintas bases de datos, ubicó la residencia como el domicilio de Carolyn Adams desde septiembre de 2019, cuando el inmueble pertenecía a Keith L. Schilling, quien fue alto ejecutivo de Baker Hughes, compañía petrolera que tiene contratos vigentes con el gobierno de López Obrador por más de 151 millones de dólares en obras para Pemex. En Baker Hughes, Schilling se había desempeñado como director comercial y de ventas a nivel global de julio de 2017 a noviembre de 2018, periodo en el que la multinacional obtuvo dos contratos en Pemex, uno de los cuales hasta por 66 millones de dólares sigue vigente en el actual gobierno federal.

No solo es una lengua de hacha, es un violador de la constitución

Como buen neurótico, exploto en ira, violando una vez más, la Constitución infinidad de normas y leyes al revelar información, privada y personal de Loret de Mola, a quien esté enfermo emocional, lo  ha hecho grande. Públicamente, destilo veneno puro y el abuso de su poder, exhibió el total de los ingresos que Loret de Mora percibió el año pasado, tenga o no razón, es un abuso que atenta contra la integridad de un persona a que pone en riesgo la seguridad personal y de su familia, como si López Obrador, no supiera que México es el país más inseguro, como no supiera que estamos llenos de locos, como por todos lados, más aun, como si no supiera que en seguridad, así como en infinidad de cosas, su gobierno no ha hecho nada, esta mala decisión, esta exhibición de ingreso, puso en ridículo a López Obrador y no solo eso, la manera de pensar de infinidad de periodistas, como el que escribe, es que hay detrás de ello, una soberbia del tamaño del estadio Azteca donde se esconden sus miedos y frustraciones, un ser hipersensible, incapaz de aceptar que hasta su hijo, tiene derecho a comprarse un par de zapados de más, dice el dicho y dice bien.- Lo que no haz de querer, en tu casa  lo haz de tener

¿Esa es democracia, agredir a  periodistas?

“La crítica es un ingrediente básico en las democracias (…) el ejercicio del poder requiere miradas críticas y requiere ejercicios que no resultan simpáticos al poder, eso es parte de la naturaleza democrática” Carmen Aristegui

La mecha corta, no es propia de un jefe de Estado

Son brutales las palabras del presidente López Obrador, lanzadas en el curso de los últimos días en contra de dos periodistas -Carmen Aristegui y Carlos Loret de Mola- a propósito de los reportajes acerca de las residencias de su hijo mayor, José Ramón. Son inaceptables sus excesos verbales, además de que se encuadran, algunas de sus acciones, en la comisión de presumibles violaciones legales. Convertido, por decisión propia, en el ente que determina cuál medio está con el pueblo y cuál no, pues asume que el pueblo lo ha ungido, también para esa tarea, según sus propias declaraciones; en el definidor de que deben, o no publicar los medios de comunicación, el presidente se ha lanzado en una airada ofensiva en contra de los periodistas que lo critican. Furioso, llegó a niveles inaceptables para una sociedad democrática. – Incapaz de detener la avalancha de críticas desatadas, no porque el reportaje de Mexicanos Contra la Corrupción (MCC) hubiese revelado la comisión de corruptelas por su hijo mayor y/o su nuera, Carolyn Adams, pero que sí demostró la posibilidad cierta de que estemos frente a un probable conflicto de interés entre ellos y el ejecutivo de una empresa proveedora de Pemex, lo que afectó seriamente la imagen de honestidad del presidente, por un lado, pero por otro, el hecho de que la mayor de las descalificaciones a su discurso de austeridad -lanzado no tan sólo en la esfera pública, sino en la vida privada, y no sólo de los funcionarios públicos, sino en general de la población cuando hace llamados a tener solamente un par de zapatos- provino de la parte más íntima de su familia. Ya no se trató de los hermanos, o de la prima, de los cuales no se responsabilizó en su discurso inaugural, sino de amero adentro, porque José Ramón no solo es su primogénito, sino que ha sido a lo largo de los últimos años uno de sus operadores más fiables; tanto, que en la campaña presidencial del 2018 fue el encargado de ella en el importantísimo Estado de México. Pero el presidente se metió a un terreno por demás arriesgado, porque, una y otra vez ha acusado a Loret de Mola de ser un golpeador, un mercenario y si esto es cierto -en las concepciones presidenciales- significaría, entonces, que es el encargado de golpear al presidente. 

¿Por parte de quién, presidente?

Una posible respuesta la podría haber otorgado el presidente en la conferencia del viernes cuando mostró las supuestas fuentes de financiamiento del periodista en 2021. – En ellas, sin dar crédito a la fuente -me hicieron llegar la información, dijo, al tiempo que mostraba una imagen con evidentes faltas de ortografía- exhibió una imagen en la que se asentaba el origen de los ingresos de Loret de Mola, pero que al mostrarla y comentar alrededor de ella acreditó su validez -para él-. La paradoja es que, según esa gráfica, el principal “patrón” de Loret es Televisa (11.8 millones le pagó en 2021, afirmó), la empresa que recibe el mayor financiamiento de su gobierno, en materia de publicidad, de ahí el tono de reclamo a los “directivos de Televisa”, a los que casi amenazó con cuestionarles el porqué de ese pago, si Loret había salido de la empresa en 2019, cosa que argumentó el periodista, para evidenciar las mentiras del presidente. 

Y al desgranar los supuestos ingresos del periodista, apareció Radiópolis, empresa que según el dicho presidencial es propiedad del grupo empresarial español editor del periódico El País (¿De ahí vendrá la ira presidencial en contra de España?), en la que, por si fuera poco, dijo que estaba el empresario Cabal Peniche y que en Latinus participa “el exgobernador Roberto Madrazo” y su familia (Estará cobrándose, de pasadita, los agravios del pasado remoto tabasqueño?).

Que importa, quien está detrás, ahora el repudio  contra AMLO, creció

¿Entonces detrás de Loret, según el presidente, están esos personajes e intereses? ¿O sea, ellos son los que animan el espíritu belicoso y golpeador de Loret? ¿También Emilio Azcárraga -hijo- socio mayor de Televisa? Pero resulta que un buen número de empresas y empresarios son, también, accionistas de la empresa televisiva ¿Las acusaciones a Loret van contra todos ellos ¿Será cierto todo lo anterior, o se trata, solamente, de la ira desatada del mandatario, irrefrenable a tal grado que lo hace despotricar, insultar, calumniar, amenazar, descalificar carreras periodísticas como la de Carmen Aristegui?  No hay, ni en la política de AMLO, ni en la cordial relación que mantiene con la élite empresarial -igual que antes, todos sus antecesores- el más mínimo rasgo de un enfrentamiento entre ellos, al contrario. ¿Y todo porque develaron el lugar en el que habita el más “político” de sus hijos?

No puede ser.

Mucho menos podemos aceptar, independientemente del juicio que nos merezcan los trabajos de Loret de Mola (y de todos los periodistas), que desde la tribuna del Estado Mexicano su titular se asuma como el “Hermano mayor” que todo vigila y todo califica y que, en aras de la supuesta transformación, se atreva a dictar que no se le puede criticar porque él es quien la está llevando al cabo, de ahí sus frases sobre lo que deben hacer los periodistas, pues, dice, “periodismo distinto es el que está  orientando, concientizando… abrazo a los que defienden el proceso de transformación… tengo el apoyo de dos moneros, ¡Sólo dos!, pero que son de la gente más lúcida, comprometida…”. O sea, todos los demás, los que no están con él, ni son lúcidos, ni están con el pueblo, porque ya no debe haber “medias tintas, no hay ni para dónde hacerse, ya no se puede simular…”.

López obrador, no es intocable

¿Qué significan esas frases? ¿Qué, ya no se puede criticar al presidente? ¿Que si hay cosas criticables, o presumiblemente criticables, no se deben investigar? Lo que mostró el presidente en estos días no es más que la continuidad de lo que ha evidenciado a lo largo de su gobierno.  Si hay acusaciones públicas en contra de alguien de su equipo, él lo avala, lo defiende y acusa, de inmediato, a “los conservadores”. El presidente exculpa, bendice y descalifica a sus críticos, sin importarle si son mexicanos o extranjeros. Y si hay necesidad de investigar la conducta de alguno de los suyos, entonces que lo haga -al mejor modo de Peña Nieto- alguno de sus otros subordinados. De ahí la emisión del acuerdo de “la opacidad”, mediante el cual todas las compras y obras de su gobierno son de seguridad nacional, razón por la que no se podrá acceder a la información de ellas. Peor aún, López Obrador se ha erigido en algo así como “La Congregación de la Fe” (la antigua Santa Inquisición de la iglesia católica) de la 4T, que se encarga de definir quien sí tiene “autoridad moral” para criticarlo, y quien no, pues “para enjuiciar a alguien públicamente se necesita tener autoridad moral, si no, no es posible…”. ¿Quién va a definir la autoridad moral de alguien como para permitirle que enjuicie a un funcionario público, así sea el de más elevada responsabilidad?

¿Puede o no un periodista como Loret de Mola criticar al presidente?

Esa es la verdadera pregunta.  La respuesta se encuentra en las concepciones democráticas de una sociedad. Por supuesto que sí. Depende de los usuarios de sus medios, de los ciudadanos, creerle o no, tomar en cuenta sus informaciones o no, y sopesar si sus opiniones tienen sustento. Parafraseando al presidente en la más deleznable e hipócrita de sus frases: “Con todo respeto” ¿Quién es el presidente López Obrador para definir quien tiene autoridad moral, o no, para cuestionarlo? Y, luego, las amenazas. Le pedirá al IFAI y al SAT le den información sobre Loret en un clarísimo acto autoritario, represivo e ilegal, por si fuera poco lo anterior. ¿En qué poder se basa el presidente para pedirle al SAT, es decir a Hacienda, que le entreguen las cuentas de Loret de Mola, en este caso, o en el de cualquier ciudadano, sin que exista un mandamiento judicial que así lo ordene?

¿Quién le dijo que puede violar la ley?

Por eso tampoco se puede pasar por alto el tono admonitorio cuando dijo “… Me llama mucho la atención, y me lo va a tener que aclarar Televisa, y voy a hablar con los directivos de Televisa, es que se supone que Loret ya no trabaja en Televisa y el año pasado le dieron 11 millones de pesos en un año”.  ¿Con base en qué el presidente le puede pedir cuentas a alguien -así sea una empresa criticable por su actuación en la televisión y en la prensa mexicana- por encima del estado de derecho al que está obligado, no solo a respetar, sino a hacer que se respete? Esas frases presidenciales hacen que se reciclen las especulaciones: ¿Tuvo algo que ver el presidente en el despido de Loret de Televisa Incontenible, la ira presidencial llegó al extremo de lanzar amenazas veladas al decir que lo dicho era “Sin meterme en otros bienes… por lo pronto, por ahora”, al tiempo que justificó su actuación al decir que “… lo hago porque está en juego la transformación…”. “No es un asunto personal, yo estoy bien con mi conciencia, duermo tranquilo, pero represento un proceso de transformación para acabar con la corrupción en México”. Es decir, que en aras de lo que supone es la defensa de su movimiento, es válido todo.

De ninguna manera.

Por supuesto que el trabajo de los periodistas, la línea editorial o incluso las consignas de un medio no deban ser exhibidas y cuestionadas, sólo que no le corresponde al Estado, o a los gobernantes, o a los políticos en turno dictar directrices profesionales o éticas a la prensa, hacerlo es atentar contra la reina de las libertades, la de expresión, sin ella no son posibles las demás y hoy el presidente está convertido en lo contrario que dijo sería al llegar a Palacio Nacional. Y si la conducta presidencial en el caso de Loret de Mola es deplorable, en el de Carmen Aristegui ya no alcanza calificativos.  Además de lanzarle una serie de epítetos, llegó al extremo de acusarla de haber “engañado” al movimiento pues, dijo, ha realizado “reportajes calumniosos”, la acusó de estar a favor del “bloque conservador”, que ha engañado “por mucho tiempo”, simulaba, afirmó y sostuvo que “está a favor del bloque conservador”. ¡Cuántas cosas dice y hace por defenderse de algo de lo que no puede hacer! Como dijo Julio Scherer, el periodista, son cosas de la terca realidad. Con esa se confronta el presidente, todo porque le pusieron un espejo enfrente. Gracias por leerme y más por escribirme.- ernestosalayandia qgmail.com 614 256 85 20.- https://www.youtube.com/watch?v=JldVjGzLHYA gracias por compartir.-

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