jueves, agosto 11, 2022

Cultura

Tauromaquia y peleas de gallos no son susceptibles de reconocimiento como patrimonio cultural. Suprema Corte

Durante la sesión de este miércoles 15 de junio, las y los ministros de la Segunda Sala de la Corte avalaron por mayoría (cuatro votos a favor y uno en contra) el proyecto de sentencia elaborado por el ministro Alberto Pérez Dayán que otorga un amparo contra el decreto del Gobierno de Nayarit que declara las corridas de toros y peleas de gallos como Patrimonio Cultural del Estado de Nayarit.

El cuestionamiento central y las conclusiones fueron:

¿La “fiesta taurina y las peleas de gallos” pueden ser protegidas constitucionalmente por los derechos culturales?

La respuesta es no. Ello, porque estas actividades conllevan la agonía y sufrimiento de animales e incluso su muerte; todo ello, al servicio de meros fines de entretenimiento, deporte o recreación.

El derecho humano a la participación cultural no puede ser usado como una excusa para violar ni destruir otros derechos humanos, por el contrario, su ejercicio debe permitir la armonía y desarrollo de los demás derechos reconocidos en nuestro país.

Por ello, incluso aquellas actividades que tengan mucho arraigo, que forman parte de nuestra historia o tradiciones, o bien, que se estimen de mucho valor para ciertos sectores de la población, deben ser siempre compatibles con el conjunto de derechos humanos reconocidos por nuestro país, para poder ser protegidas constitucionalmente por los derechos culturales.

El derecho humano a un medio ambiente sano es un concepto amplio que incluye la vida y bienestar animal, concibiendo a los animales no sólo como miembros de una sola especie o grupo de especies, sino también como seres vivos individuales capaces de experimentar miedo, sufrimiento y dolor.

Por ello, una de las exigencias del derecho a un medio ambiente sano implica que los seres humanos deben vivir en armonía con las demás especies, no porque estas especies sean “personas”, sino porque las personas –esto es los seres humanos– no deberían conducirse de manera hostil y cruel hacia los animales. Por el contrario, deben considerar a los animales como seres que deben ser respetados y tratados en forma decente, a fin de preservar y ser fiel a su responsabilidad moral como principal motor del destino de las demás especies.

Cabe precisar que, conforme al derecho humano a un medio ambiente sano, la protección y conservación de los animales no puede entenderse en el sentido de que estará prohibido de manera absoluta cualquier tipo de injerencia en su bienestar, sino más bien, se encuentra determinada por la idea rectora de que no deben causarse dolores, sufrimientos o daños a los animales sin que exista un motivo justificado.

Sin embargo, en la sentencia aprobada se precisa que la Sala dejó claro que este fallo no implica que las peleas de gallos o la fiesta taurina deban prohibirse constitucionalmente, ya que el tema no fue objeto del estudio sobre este juicio de amparo.