lunes, julio 04, 2022

Buzón, Eduardo Fernández

Ucrania, ¿un conflicto sin solución?

Perfil humano.

Estados Unidos y varios países más les solicitaron a sus ciudadanos abandonar Ucrania de forma inmediata ante la inminente invasión de las tropas rusas, lo cual refleja la gravedad del conflicto que se ha suscitado en esta nación de Europa oriental.

En las fronteras ucranianas Rusia ha movilizado a más de cien mil soldados y su número se sigue incrementando. Incluso ha colocado a sus militares en la frontera de Bielorrusia, un país que está en la órbita de control ruso.

Al parecer de poco han servido las conversaciones de algunos presidentes de los países de la OTAN con Putin, como la reciente entrevista de Macron con el mandatario ruso en Moscú.

Más que mensajes conciliatorios han prevalecido las amenazas veladas y abiertas del gobierno ruso que está dispuesto a utilizar la fuerza militar en la que antes fuera una de sus naciones hasta que con la caída de la URSS se constituyó en un estado independiente.

Ucrania ha oscilado conflictivamente entre su anterior dependencia rusa y la intención de formar parte de la comunidad europea. Precisamente la promesa de incorporarla a la Unión Europea logró el triunfo de uno de sus presidentes, el cual en el poder fue convencido por Putin para no hacerlo y provocó la revolución civil del 2014.

El mandatario ucraniano ante las protestas de más de cien días de decenas de miles de ciudadanos huyó del país y en respuesta Rusia invadió la península de Crimea con el pretexto que sus habitantes decidieron pertenecer a la potencia soviética.

Esta anexión es la primera que se da desde la Segunda Guerra Mundial y tuvo como una de sus consecuencias que a Rusia la expulsaran del G8, el cual regresó a su versión original como G7.

Sin embargo para evitar que en el futuro los rusos continuaran con sus agresiones bélicas los ucranianos optaron por pertenecer a la OTAN, lo cual desde luego causó la reacción rusa que mantiene hasta el momento en vilo la paz mundial.

Putin ha expresado en varias ocasiones que no está dispuesto a tolerar bases militares estadounidenses cercanas a sus fronteras, comentando que sería como si en la frontera entre México y Estados Unidos hubiera bases rusas.

Por su parte Biden ha declarado reiteradamente que los aliados occidentales no aceptarán una invasión a Ucrania y de hacerlo se aplicarían sanciones severas a Rusia, aunque estas más bien serían de tipo económico como la cancelación del gasoducto que se está construyendo para llevar gas de Rusia a Alemania.

La dependencia europea de los energéticos rusos es una de las principales causas para que la Unión Europea se encuentre en una difícil disyuntiva pues de aplicar las sanciones propuestas por los Estados Unidos entonces sufrirían la escasez de combustibles, lo cual sería grave sobre todo en esta época invernal.

Ahora bien, tampoco a Rusia le convendría una ocupación militar en Ucrania pues además de afectarle en sus relaciones económicas dañaría su imagen política, la cual no es precisamente de un país democrático y libre sino de uno autoritario como ha sido siempre su tradición política.

El alto riesgo de regresar a otra guerra fría pone en peligro la estabilidad y la paz mundial por lo que se requiere que las potencias lleguen a una mala negociación, la cual es siempre mejor que un buen pleito. Por ello el futuro de Ucrania es imprevisible, así como el desenlace del conflicto entre Rusia y la OTAN.