viernes, julio 01, 2022

Benito Abraham Orozco, Opinión

Urge la vacunación mundial para abatir la pandemia

Mientras las farmacéuticas se sigan volcando en pos del mejor postor, y los países ricos sigan sin apoyar a los más pobres para que puedan obtener las vacunas necesarias para inmunizar a su población, la pandemia del Covid-19 seguirá imparable.

         Por otro lado, la resistencia que han mostrado diversas naciones para vacunar a la población más joven, el sinnúmero de personas que siguen reacias a aplicársela teniendo la posibilidad de hacerlo, así como la constante mutación del virus, vienen a complicar el abatimiento de la pandemia que está perjudicando gravemente de distintas formas a todo el mundo.

         Según lo pronosticaba en el mes de marzo pasado el virólogo camerunés John Nkengasong, “Europa está intentando vacunar al 80% de sus ciudadanos [va por el 70%]. Estados Unidos quiere vacunar a toda su población [está en el 69%]. Acabarán la vacunación, impondrán restricciones a los viajes y entonces África se convertirá en el continente de la covid”, y efectivamente, este viernes, la UE y EE UU anunciaron el cierre de sus fronteras a los vuelos procedentes del sur del continente africano, tras la detección en Botsuana y Sudáfrica de la variante ómicron, una nueva versión del coronavirus con más de 30 mutaciones muy inquietantes (“Tres vacunados por cada 100 personas en los países pobres: el caldo de cultivo para nuevas mutaciones del coronavirus”, colaboración de Manuel Ansede, elpais.com, 27-nov-2021)

         Por otra parte, según advierte la viróloga Nicksy Gumede-Moeletsi, de la oficina regional de la OMS en Brazzaville (República del Congo), la expansión fuera de control del coronavirus es el caldo de cultivo perfecto para la aparición de nuevas variantes “muy preocupantes”, como ómicron. “Mientras sigamos teniendo una cobertura de vacunación tan baja, especialmente en África, brindaremos la posibilidad de que las variantes se diseminen. África necesita vacunas” (ídem).

         Los países ricos en el pecado llevan la penitencia, ya que al acaparar las vacunas y al no apoyar a los países más pobres, como los africanos, están permitiendo que el descontrol del virus les siga afectando, pues todo esfuerzo que hagan para inmunizar a sus connacionales será en vano, si del exterior sigue llegando la amenaza de nuevas variantes. En Europa se presenta otra ola de contagios que nunca se imaginaron, y los está obligando a tomar nuevamente medidas muy estrictas.

         Además de las lamentables muertes y secuelas en la salud que sigue dejando el Covid-19, las consecuencias económicas, laborales, educativas, etc., seguirán siendo de incalculables perjuicios.

         Hoy más que nunca se requiere una solidaridad incondicional entre todas las naciones el mundo, dejando de lado filias y fobias, para que podamos superar en el menor número de años posibles este flagelo. Hasta ahora lo único que se ha demostrado son egoísmos de los que más tienen, y una gran necesidad de apoyo para los que menos favorecidos. Donald Trump fue un claro ejemplo de acaparamiento en favor de la población norteamericana que gobernó, complicando en su momento la asequibilidad de la vacuna incluso para otros países ricos.

         Igualmente, en los ámbitos internos de los países, es menester la fraternidad con quienes menos tienen, ya sea facilitándoles la inmunización, así como los satisfactores más indispensables para sobrevivir. La pobreza se ha agravado a grado tal, que la migración ha aumentado exponencialmente, causando severas crisis sociales y económicas en los países destino como de paso.

         Ejemplo claro son nuestras ciudades, en donde cada vez son más las personas que vemos en las calles pidiendo ayuda económica, ya sean mexicanos o de otros países.

         Asimismo, lo local es un reflejo de ese relajamiento mundial que se ha dado respecto de las medidas preventivas, pues las cifras de contagiados y fallecidos cada vez van en aumento. Es cierto que estamos experimentando un hartazgo por tantos meses de confinamiento, pero ante la nueva ola internacional de contagios, debemos retomar la responsabilidad y conciencia, sobre todo por quienes aún no han sido vacunados (menores de edad como son hijos y nietos), y volver a ser estrictos con la sana distancia, lavado de manos, sana distancia, aislamiento, etc.

Mientras los países y personas poderosas no incluyan en la solución de la pandemia a los más desfavorecidos, esta seguirá arrasando con vidas y patrimonios públicos y privados, evidenciando cada vez más la miseria humana.

         África no ha dejado de ser históricamente castigada, y hoy se impone un apoyo incondicional a ese continente, al igual que a las naciones que comparten desventajas similares. La pandemia es problema de todos.